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LAS MANIFESTACIONES DEL ESPIRITU SANTO

Por: Ministerio Del Cuerpo De Cristo | Publicado: 24/11/2012 04:35 |

LAS MANIFESTACIONES DEL ESPIRITU SANTO

Por: Sam Fife

Vamos a estudiar los nueves dones, o manifestaciones, del espíritu santo tal como están registrado y presentados en 1 de corintios 12 en las escrituras. Este estudio es muy importante en la vida del cristiano que acaba de recibir el Bautismo del Espíritu Santo.

El bautismo del espíritu santo es una puerta abierta, una entrada por la cual entramos en una vida en el espíritu, y todas las demás de las nueve manifestaciones o dones, del Espíritu, empezaran a brotar en nuestras vidas. Este estudio es tan importante tan pronto como recibimos nuestro bautismo en el espíritu, para que sepamos discernir entre lo verdadero y lo falso.

La persona que acaba de ser bautizado en el Espíritu Santo ha entrado en una etapa de su vida y crecimiento cristiano donde es muy susceptible, más que en cualquier otro tiempo en su experiencia cristiana, a toda clase de espíritu que entra y procuran darle manifestaciones falsas antes de recibir el bautismo del espíritu, el es un cristiano que reúsa rendirse y obedecer mensajes que reciben de su espíritu. El camina en su forma de cristianismo, y niega permitirse entrar en ninguna manifestación espiritual en lo absoluto.

Por eso el es protegido mucho de manifestaciones falsas de experiencias demoniacas. Al mismo tiempo el excluye las manifestaciones verdaderas del espíritu santo. Después que uno a sido bautizado en el espíritu, y a estado andando en el espíritu, y después de un largo tiempo, el se a madurado en estas cosas, y es capacitado para discernir entre las manifestaciones verdaderas del espíritu y las de los demonios.

Por eso no están susceptibles. En esta etapa entre el tiempo cuando uno primeramente recibe el bautismo del espíritu santo y el tiempo cuando llega a ser maduro es muy susceptibles. Por eso es necesario que entiendas las nueve manifestaciones verdaderas del espíritu, como son presentadas en las escrituras, para poder discernir entre lo verdadero y lo falso.

El es muy susceptible por que a tenido una experiencia glorioso con su señor, a sido llenado del espíritu, y a descubierto que el espíritu se manifestara sobre naturalmente a él. El esta resuelto, de este momento en adelante, a ser guiado por el espíritu, no por el brazo de la carne sino por el espíritu de Dios el esta decidido a no ser guiado por su denominación a su religión. Cuando el hoye la voz del espíritu la quiere obedecer. El ha determinado buscar y recibir los dones, o sea, las manifestaciones del espíritu santo. Es por esta razón y especialmente en este punto que demonios frecuentemente entran y procuran engañarte con manifestaciones falsas, y todo con el propósito de desanimarle. Por tenerle atado en un laberinto de confusión entre lo falso y lo verdadero, por desviarle de lo verdadero, esos demonios le hacen volver atrás y reusar andar en las verdaderas manifestaciones y donde el espíritu. Es por esta razón que presentamos este estudio sobre los dones del Espíritu como son revelados en uno 1 de corintios 12, para que el creyente recién bautizado pueda saber y conocer los dones del espíritu cuales son, y como operan, y como deben de ser usados en el plan y orden divino de Dios para su Iglesia.

Abra en 1 de corintios 12. Seguiremos a pablo mientras empieza a enseñar a los cristianos en Corinto que había sido bautizado en el espíritu santo. No se les había enseñado el propósito y uso correcto de los dones del espíritu, y por lo siguiente necesitaban enseñanza en esta área.

El versículo 1.-“No quiero, hermanos, ignoréis acerca de los dones espirituales.” Este es un texto que Dios me hablo ase años cuando el derramo de su espíritu sobre la iglesia bautista la cual yo era Pastor. Dentro de tres semanas toda mi congregación y yo recibimos el bautismo del espíritu. Durante ese tiempo Dios derramo revelaciones de su palabra y me llevo a aquí a este texto. El espíritu santo me hablo: “No es pablo que esta hablando. Dios es el autor de las escrituras”. Por eso es Dios que esta diciendo “No quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales”. Como predicador bautista yo ignore completamente de los Dones espirituales, y era pastor de una iglesia de buenos cristianos fervorosos, que eran también ignorantes por completo pero, vi entonces que Dios no quiso que yo, ni, mi pueblo, fuésemos ignorantes de esas cosas. Me puse de rodillas y seguí orando. Dios seguía derramando revelación de las verdades grandes que voy a compartir con Uds. En este estudio.

La primera verdad, querido amigo, es que Dios no quiere que ignores acerca de los dones espirituales. El quiere que Ud. También entiendas estas cosas.

Los versículos 3.-“Por tanto, os hago saber que nadie que hable por el espíritu de Dios llama anatema a Jesús; y nadie puede llamar a Jesús señor, sino por el espíritu santo”. Aquí tenemos dos verdades grandes. Nadie que llame anatema a Jesús, nadie que diga que el no es el señor ni el Cristo, esta hablando por el espíritu de Dios. Esta hablando por demonios. Por otro lado, nadie puede llamar a Jesús señor a menos que haya una obra del espíritu santo hecha en su vida, y a no ser el espíritu santo se lo haya revelado .¿Cuantas personas pueden decir que Jesús es señor cuando seles pregunta, “¿Sabe Ud. Si no es salvo?” “¿cono ce Ud. A Jesús como su señor?”. Entonces separamos a las ovejas de los cabritos. Nadie puede decir “Jesús es mi señor, y se que soy salvo”, a menos que haya nacido de nuevo del espíritu, regenerado por el espíritu de Dios.

El versículo 4.-“Ahora bien, hay diversidad de dones, pero el espíritu es el mismo”. Esta es otra verdad grande que tenemos que aprender, amados. Esta palabra diversidad significa “diferentes clases”. El apóstol Pablo dices que hay diferentes clases de dones. Si una persona no tiene el mismo don que tú tienes, no significa que su don no es de Dios. Este fue el problema de la iglesia de Corinto. Ellos habían recibido el bautismo del espíritu santo Pablo había estado con ellos durante dos años, pero el tuvo que pasar la mayor parte de su tiempo en la obra Evangelistica. Les había guiado al bautismo del espíritu pero el no tuvo tiempo para enseñarles el conocimiento pleno de estas cosas y el uso correcto de ellas, de modo que los cristianos de Corinto fueron bautizados en el espíritu, y tuvieron los dones del espíritu obrando en el medio ellos, pero la persona que hablo en lenguas miro a la persona que profetizo y le dijo tal ves tu don es de Dios, puesto que no es el mismo como el mío. La persona que profetizo le dijo a la persona que hablo en lenguas, “Quizás tu don no es de Dios porque no es igual al mío”.

Los bautistas miran a los hermanos pentecostales y dicen, “Su don no es de Dios, porque no lo tengo yo; no es igual como lo tengo yo el Espíritu no se manifiesta por usted. De la misma manera como hace por medio de mi.” A menudo los pentecostales miran a los bautistas y dicen “Uds. No aman al señor como yo lo amo, o bien ya se hubieran puesto de rodillas y el señor les habría dado lo que yo tengo “.De modo que tenemos una división en el cuerpo de Cristo.

Tenemos que aprender que hay diversidad de dones, y no debemos juzgar el uno al otro Pablo dice en el versículo 05:”Y hay diversidad de ministerio, pero el señor es el mismo”. El Espíritu Santo da ministerios diferentes. El echo de que otro no tiene el mismo ministerio que tu tienes, no significa que su ministerio no es del Espíritu Santo.

El Reverendo Billy Graham es un gran evangelista. El es llamado al ministerio de evangelismo, predicando la verdad acerca de la salvación y ganado a la gente para Cristo, trayéndole al reino de Dios. El hecho de que el no enseña a la gente a recibir el bautismo del espíritu, y porque no es su ministerio llevarles a los dones del Espíritu (Lenguas, profecías, Sanidad, fe descernimiento de Espíritu, etc.), No significa que el pastor piadoso quien es llamado a guiar a las personas a las cosa mas profundas de Dios, no es llamado a ese ministerio. No quiere decir que su ministerio no es de Dios tanto como de Billy Graham. Hay muchos ministerios que son distribuido por Dios a sus siervos, y esta verdad también tenemos que aprender.

El versículo 06.- “Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.” Aquí se nos dice que hay muchas operaciones diversas del Espíritu. El Espíritu de Dios no opera de la misma manera en todos.

He visto a una persona que al ser bautizada en el Espíritu se llena tanto de gozo que se ríe por 30 minutos. Luego he visto a otro venir completamente bajo el poder del Espíritu, ser bautizado en el Espíritu, y llorar de gozo al hablar en lenguas. Después he visto a otra persona no hacer ninguna de estas cosas, sino completamente levantar sus manos a Dios y con fe sencilla rendirse al Espíritu de Dios. Comienza a hablar en otras lenguas, adorando a Dios, sin ninguna manifestación emocional.

El espíritu de Dios opera en una persona de manera, y en otra el distinto modo. El espíritu sabe exactamente lo que tiene que hacer brotar dentro de nosotros para darnos nuestra experiencia con Dios.

Conforme a cada personalidad individual, El traerá desde dentro de aquella persona lo que es menester que salga, a fin de darle grande liberación con Dios y grandes bendiciones, y una experiencia personal maravillosa en el Espíritu. Así es que si El produce el llorar de uno – bien. Si hace brotar de otro una grande risa santa – excelente. Si produce una adoración sencilla del corazón sin ninguna manifestación emocional en absoluto – bien. Tenemos que permitir al Espíritu Santo operar como quiere. Debemos rendirnos a Su operación dentro de nosotros. Únicamente Él sabe lo que traerá nuestra liberación.

Una vez conocí a una esposa sabia de un pastor, y ella conocía esta verdad. Un domingo temprano por la tarde, entré en un culto de jóvenes, el cual ella dirigía, con 30 jóvenes. Procuraban adorar a Dios, cuando, de repente, el Espíritu pasó sobre ellos mientras cantaban coros alabando a Dios. El director de canto dijo, “Vamos a cantar otro coro”. Dejaron de llorar y empezaron a cantar. La sabia esposa del pastor, que había estado entonando el piano, se levantó y dijo, “No, el Espíritu de Dios está produciendo algo desde dentro de nosotros; no vayamos a cantar y hacerle desaparecer”. Permanecieron quietos, y otra vez el Espíritu pasó sobre todo el grupo. Comenzaron a llorar, y siguieron 40 minutos. Ya fue tiempo para comenzar el culto. Los adultos empezaros a entrar en la iglesia. Cuando entraron, el Espíritu vino sobre ellos, muchos comenzaron a llorar y a interceder. El Espíritu puso cargas sobre su corazón. Pronto el Espíritu vino sobre toda la congregación. Muchos empezaron a pasar adelante al altar, postrándose sobre su rostro, llorando en profunda intercesión a Dios por las necesidades de Su cuerpo y Su reino. El Pastor entró y vio que el Espíritu de Dios estaba moviéndose. No tuvieron culto aquella noche. Por dos horas la congregación entera se quedó arrodillada ante Dios en oración. Estaban permitiendo al Espíritu producir desde dentro de ellos lo necesario. Solamente tenemos que permitir al Espíritu Santo operar como El desea.

El versículo 7 – “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.” Estos dones son dados con un propósito muy definido – para provecho de todo el Cuerpo de Cristo, todo el pueblo de Dios. Cuando nos rendimos y los permitimos operar en el orden divino de Dios, cada uno cumple su propósito al traer gran provecho y bendición al Cuerpo de Cristo.

Otro cosa que quiero poner a su conocimiento. En el versículo 7, Pablo no refiere a estas cosas como dones, sino como manifestaciones del Espíritu. Él dice que las manifestaciones del Espíritu son dadas para provecho. Esto contiene también una verdad grande, la cual vamos a volver dentro de un momento. Pablo sigue dando la lista de las nueve manifestaciones del Espíritu. Vamos a leerlas una por una, luego volveremos y explicaremos el propósito de cada una en el Cuerpo de Cristo.

“Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.

A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus. A otro, diversos géneros de lengua; y a otro, interpretación de lenguas”. (1 Co. 12:8-10)

Ahora regresamos para explicar cada una de estas manifestaciones del Espíritu Santo.

PALABRA DE SABIDURIA – usualmente cuando leemos esto, inmediatamente pensamos que habla de la sabiduría en general que es dada por Dios. Pero no dice “sabiduría”, dice “palabra de sabiduría”. Esto es cuando el Espíritu Santo nos da una palabra especial de sabiduría para llenar la necesidad en un caso individual. Supongamos que estamos tratando con alguien y procurando llevarle a Cristo. Parece que tiene un impedimento que le estaba para no ver la luz, a Jesús como su Salvador. De repente el Espíritu nos da una palabra específica de sabiduría que podemos compartir con aquella persona, así capacitándole para librarse del obstáculo mental, a fin de guiarle a Cristo. Esta es la palabra de sabiduría en operación – una palabra específica de sabiduría para suplir la necesidad en una situación específica.

PALABRA DE CIENCIA – Del mismo modo estamos propensos a pensar que esto habla del conocimiento general que conseguimos por estudiar la Escrituras, etc. No es así. Este es el don por el cual el Espíritu le da a uno una palabra específica de ciencia, sobrenaturalmente, para llenar una cierta necesidad o situación. Para la mejor ilustración de la palabra de ciencia, abra en Juan 4:6. Leemos como Jesús se encontró con la mujer junto al pozo, y El procuró rápidamente llevar su mente a las cosas Espirituales para poder guiarla a la salvación. Él dijo, “Dame de beber”. Ella siendo samaritana y conociendo que los judíos aborrecieron a los samaritanos, se sorprendió de que Jesús le hablara. Ella dijo, “¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Respondió Jesús y dijo: “si conocieres el don de Dios, y quién es el que te dije: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva”. Jesús procuraba llevar su mente a las cosas espirituales. Ella, siendo carnal, pensaba en cosas carnales, y tenía su mente puesta en agua carnal, de modo que respondió, “Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?” De repente Jesús le dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido; porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.” Cuando esto aconteció, la mujer puso su mente en las cosas espirituales al instante. Ella dijo: “Señor me parece que tú eres profeta”, porque ella supo que Jesús no había podido tener este conocimiento en cuanto a ella, a menos que Dios se lo había dado sobrenaturalmente. Fue exactamente lo que había sucedido. El Espíritu Santo había dado a Jesús una palabra de ciencia acerca de esta mujer, a fin de ella tuviese confianza en Él y en Su ministerio a ella.

Esta es la operación de la palabra de ciencia. A menudo, cuando un ministro se para en la plataforma y señala con el dedo a la congregación y dice: “Aquella persona tiene cáncer. Si Ud. viene y nos permite orar por Ud., Dios le sanará”, la persona en la congregación sabe que el ministro de sanidad nunca le conoció ni había oído de él antes, y que no podría saber estas cosas acerca de él, a menos que el Espíritu de Dios le hubiera dado sobrenaturalmente una palabra de ciencia acerca de él. No solamente opera en la sanidad divina; también obra en otras áreas.

Permítame darle una ilustración del siglo veinte, del don de la palabra de ciencia y la palabra de sabiduría en operación. Hace algunos años en Nueva Orleans, mientras pastoreamos allí, fuimos guiados a una joven que estuvo al borde de la posesión demoníaca. Nos contó su historia.

Ella se sentía continuamente mala y sucia todo el tiempo. Nunca podía tener visitas, porque al sentarse con otras personas, de repente sentirías un fuerte impulso para hablar toda clase de palabras obscenas. Ella tenía que correr para guardarse de hacerlo. Cuando entraba en un bazar su primer impulso era de romper toda la vajilla de cristal. Tenía que correr del bazar. Hacía desgraciada su vida, y estaba a punto de suicidarse. Cuando escuchamos su historia, supimos inmediatamente que fue obra de demonios. La invitamos a un culto de oración en nuestra casa dos días más tarde, a las ocho de la mañana. Cuando ella llegó, teníamos allí alrededor de veinte personas. La informamos que la habíamos traído allí para echar fuera los demonios de ella. Durante cuatro horas mandamos al demonio salir de ella en el nombre de Jesús, y ella había hablado verdad acerca de las palabras obscenas. En 4 horas aquellos demonios hablaron algunas de las palabras más horribles que jamás he oído. Pero después de 4 horas, el último demonio salió doblegándose ante el nombre de Jesús, ella recibió su liberación.

Entonces me senté y procuré guiarla a Cristo. Para mi asombro, no pude hacer eso. Presenté a Cristo en todas las maneras que supe, y sé muchas, pero ella me decía, “Hermano Fife, quiero creer, pero sencillamente no puedo”. No comprendí la razón. Al fin tuve que darme por vencido y mandarle a casa. Oré mucho aquella noche, y a las cinco de la madrugada el Espíritu me dio una palabra de ciencia porqué esta joven no pudo ver Cristo como su Salvador. Me dijo que los demonios la habían convencido, habían plantado en su mente, que ella tenía que creer con fe perfecta que Jesús era su Salvador y que todos sus pecados eran lavados en El. Ella sentía que al no poder creer con fe perfecta, no podía creer de ningún modo.

El día siguiente fui a su casa y le dije: “Lorraine, Dios me dijo porque no puedes creer. Los demonios te han dado la idea de que tienes que creer con fe perfecta. Yo conozco a muchos creyentes que creen conforme a su capacidad. Ponen su confianza en Jesús, pero conozco a muy pocos que creen con fe perfecta.”

Luego Dios me dio una palabra de sabiduría para quitar este impedimento, cómo usar la palabra de ciencia que Él me había dado. Dije: “Puedes creer a más y mejor que Jesús en tu Salvador, ¿no es cierto?” Ella respondió, “Sí, puedo hacer eso”. Le dije, “Eso es todo lo necesario. Dios nunca requiere que hagamos más de lo que podemos”. Cuando dije eso, ella cayó de rodillas con lágrimas y entregó su corazón a Jesús.

El día siguiente pasé por su casa. Me dijo, “Hermano Fife, he estado yendo por la vecindad visitando a todos mis prójimos. Ya no siento esos impulsos feos. Yo me siento tan limpia como cualquier persona del mundo”. La última vez que yo la vi, estaba yendo adelante con Jesús. Esta es la palabra de ciencia y la palabra de sabiduría.

FE.- hay necesidad de muchas enseñanzas sobre esto, porque es cierto que la fe es don Dios. Aquí la biblia no está hablando de aquella fe pasiva por la cual creemos que Jesús es nuestro Salvador y que algún día nos llevará al cielo. Está hablando aquí acerca de aquella fe poderosa que dice, “En el nombre de Jesús sea hecho”, y es hecho. Esta fe es don de Dios.

No nos es dado de la manera que la mayoría piensa. Muchos imaginan que simplemente tienen que orar y orar y orar, “Oh, Dios, dame el don de fe”. Entonces, de repente se le entrega en una bandeja de plata, por así decirlo, y luego pueden salir y comenzar a hacer cosas poderosas. No, el Espíritu no nos la da de este modo. Cuando pedimos a Dios que nos dé fe, Él nos trae a las escrituras, donde nos alimenta la Palabra de Dios. Mediante comunión con Jesús, revelación, y el alimentarnos de la Palabra de Dios, Él nos capacita para fortalecernos día a día, semana a semana, mes a mes, hasta que lleguemos a aquella fe poderosa que nos permite hacer cosas poderosas en el nombre de Jesús.

DONES DE SANIDAD.- Noten que no dice “el don de sanidad”, sino “dones (plural) de sanidades”. Ningún hombre tiene un don general de sanidad por el cual puede andar sanando a alguien en cualquier momento que quiere. Jesús no tuvo semejante don. Está escrito en Mat. 13:53- 58 que El no pudo hacer muchos milagros en Su propia tierra de Nazaret a causa de la incredulidad de ellos. Jesús únicamente pudo sanar donde encontró la fe, o donde Él pudo edificar la fe en la gente. No pudo hacer milagros poderosos en Nazaret, por el mero de que la gente no creyó en El. El sanó solamente donde encontró la fe o pudo edificar la fe.

Es sencillamente dondequiera que encontremos un creyente que creerá en Dios con nosotros, como dijo Jesús, “Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos” (Mateo 18:19). Dondequiera que yo encuentre a creyentes que creerán en Dios conmigo, Dios me dará un don de sanidad para aquella perna. Si una persona viene para oración, si tiene fe y si yo tengo fe, entonces nos ponemos de acuerdo, de modo que Dios nos da el don de sanidad para aquella persona.

Puede ser que otra persona pase adelante que no tiene fe en Jesús, y no camina con Dios. El no más por casualidad oyó que la gente se sana en nuestra iglesia. Como está enfermo, piensa que hará la prueba. Probará cualquier cosa siquiera una vez. Cuando viene delante de mí, oro con la misma fe que hice con el creyente, pero esta persona no cree en Dios conmigo, y Dios no dará el don de sanidad para aquella persona.

Esto no se limita a un don que tenga cualquier hombre. El creyente en Cristo por pequeño que sea, sea hombre o mujer, donde hay una necesidad, puede conseguir a alguien para ponerse de acuerdo con él. Dios la dará un don de necesidad.

MILAGROS.- El hacer milagros funciona del mismo orden como los dones de sanidad. La única diferencia entre los dones de sanidad y el obrar milagros es lo siguiente: una persona viene para oración con tuberculosis. Pongo mi mano sobre él, creemos en Dios que la obra ya está hecha, y la recibimos por fe. La persona se va sin ninguna manifestación de la sanidad. Dos semanas más tarde, se pasan los síntomas, la persona está sana. Este es el don de sanidad en operación.

El don de milagros es diferente. Si una persona viene con una pierna cuatro pulgadas más corta que la otra, entonces Dios tiene que crear hueso nuevo, carne nueva y todo nuevo para ayudar a tal persona. Será necesario el don de hacer milagros. Si una persona sorda se presenta para oración, oramos la oración de fe, y Dios abre al instante sus oídos sordos, entonces este es el hacer milagros. Dios ha abierto sus oídos instantáneamente y él oye.

PROFECIA.- hay mucha enseñanza que es menester hacer sobre esta manifestación del Espíritu. El don de profecía es la palabra inspirada divinamente, hablada por el creyente en la iglesia bajo la unción directa del Espíritu de Dios. 1 Co. 14:3 dice: “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación”. Este es el propósito de la profecía – para edificar. Esta es para consolar y exhortar a la iglesia, para edificar a los creyentes en la fe.

Hay una diferencia marcada entre el don de profecía como en 1 Co. 12 y 14, y el ministerio de profeta como en Efe. 4:11. El don de profecía en 1 Co. 12 y 14 tiene un propósito triple – edificación, exhortación y consolación. Nunca se le debe usar para dirección personal ni para predecir el futuro.

El ministerio que Dios usa en Su orden divino para dirección personal y para predicción del porvenir, es el oficio o ministerio de profeta como en Efe. 4:11. Dios unge a ciertos creyentes para recibir palabras del cielo en sueños y visiones. Estas visiones y sueños aconsejan al pueblo de Dios, dando dirección personal y confirmación a lo que sienten ser la voluntad de Dios para ellos. Estas visiones y sueños también son revelación del futuro.

A menudo los Cristianos han tropezado y han sido heridos y confundidos al moverse en las manifestaciones del Espíritu, cuando alguien profetiza sobre ellos que deben de ir a cierto lugar y hacer esto y aquello. Si alguna vez alguien profetiza sobre ti que deber de ir tal lugar y hacer tal cosa, date media vuelta y corre de esa persona tan rápido que puedas. No es el Espíritu de Dios que está hablando mediante ellos, sino un demonio. El Espíritu de Dios no va a salir fuera del orden divino de Dios para la profecía en Co. 12 y 14. Eso no es para predecir el porvenir ni dar dirección personal a individuos, ni a la iglesia. El orden divino de Dios es consolar, edificar o exhortar a los santos por medio de profecía.

Al contrario, un profeta ungido para recibir visiones y sueños de Dios se te acerca revelando una visión sobre lo que Dios les ha dado de una dirección personal o revelación del futuro, entonces debes ponderarlo, considerando que posiblemente pudiera ser de Dios. Sin embargo, todavía tienes que examinar esto también, y estar seguro que es confirmado, para evitar que el enemigo te engañe.

De modo que vemos que el don de profecía como está puesto en la lista en 1 Co. 12 es palabras inspiradas divinamente, habladas bajo la unción directa del Espíritu de Dios, con el propósito de edificar, consolar y exhortar al pueblo de Dios en la iglesia. Mi alma es consolada en gran manera cuando estoy en el culto y oigo al Espíritu venir sobre uno de los santos de Dios y comienza a dar las palabras divinamente inspiradas en aquella forma poética que únicamente el Espíritu de Dios puede producir. Me exhorta para ir más allá con mi Señor, consolándome, asegurándome de Su presencia, edificándome en fe. Mi alma es mucho más bendecida al oír esto que cuando oigo a alguien empezar a hablar predicciones del porvenir. El los cultos, nuestros adolescentes quienes están andando en el Espíritu comienza a hablar palabras de exhortación, a veces vacilando o tartamudeando: “Así dice el Señor, pueblo mío, estoy contigo, no te he dicho que no te dejaré ni te desampararé, porque estoy contigo siempre”. Solamente porque es, a veces, vacilante, no negamos que es el Espíritu de Dios obrando la profecía en esta persona joven. Sabemos que este joven está siendo enseñado a profetizar mientras él se rinde al Espíritu.

Pocos saben que se puede aprender el don de profecía. Pablo dijo en Co. 14:31, “Porque podéis profetizar todos uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados”. ¿Para qué todos aprendan que cosa? Para que todos aprendan a profetizar. La profecía se aprende, y el Espíritu Santo es el maestro. Se aprende poco a poco.

Mientras el Espíritu enseña a estos adolescentes a rendirse a Él, comienza poner en sus mentes palabras de exhortación que consuelan y edifican. Ellos hablan en el comienzo vacilando y titubeando, pero entonces al creer ellos más y más, llega el día cuando el Espíritu de Dios viene sobre ellos. Empiezan a hablar mensajes profundos de profecía de Dios que son tan poéticos y tan gloriosos en su exhortación y consolación que aviva el fuego de toda la congregación.

¿Saben lo que ha dicho Dios? Ha tomado a un joven quien, en lo natural, nunca podrías arrastrar tras un púlpito para hablar a la congragación entera. Pero, con el don sobrenatural de profecía, Dios le ha guiado y le ha capacitado para crecer en él, enseñándole día a día. Dios ha tomado a aquel joven y ha hecho un ministro poderoso de Jesucristo.

DISCERNIMIENTO DE ESPIRITUS.- Cuán gran necesidad hay en la iglesia hoy para este don del Espíritu. Este es la habilidad espiritual dada por el Espíritu Santo para poder discernir cuando una persona está atormentada, deprimida, oprimida o endemoniada. Nos es necesario saber discernir cuándo es un demonio que habla mediante una persona, y cuando es el Espíritu Santo, pero no de la manera que muchos piensan. No nos es dada por solo venir a Dios, orando, ayunando, etc., luego sintiendo que ya lo tenemos para poder salir a discernir quién tiene demonios y quién no los tiene. Demasiadas personas han sido heridas de esta manera.

El Espíritu de Dios nos trae, en primer lugar, a Su Palabra. En el estudio de la Palabra nos enseña sobre la naturaleza y carácter de los demonios y sus síntomas, después enseña como reconocerlos. Cuando el Espíritu Santo, por Su Palabra, nos ha adiestrado, y nos ha enseñado todas estas cosas, entonces estamos preparados para salir bajo Su divina unción. Él nos capacitará sobrenaturalmente para discernir la obra de demonio en las vidas de otros y en nosotros mismos. Dios siempre obra por medio de Su Palabra.

Para recibir estos dones, sencillamente debemos rendirnos al Espíritu de Dios y dejarle a Él hacerlos brotar en nosotros día a día, semana a semana, mes a mes, mientras estudiamos la Palabra de Dios.

Hace algunos años el Espíritu Santo, después de derramarse sobre nuestra iglesia bautista, nos estableció en el ministerio de sanidad. Luego Dios me habló por sueños y me dijo que nos iba a guiar en una búsqueda de conocimiento acerca del reino demoníaco, para que pudiéramos vencer a Satanás.

En sueños vi a la gente de nuestra iglesia y a mí mismo caminando a través de prados y bosques. Todos éramos niños aparentemente de unos 9 años de edad. Llegamos a un espacio libre y allí tendida en ese lugar libre había una serpiente gigante. Tenía como seis metros y medio de largo, y era muy grande. Parecía estar muerta. Al principio todos los niños dijeron, “! Oh, está muerta! Entonces uno de los hombres le alzó. Cuando hizo esto, la serpiente revivió. El hombre la dejó caer, y la serpiente se deslizó. Todos los niños y yo nos sentamos en el suelo e hicimos un pacto juntos para buscar esta serpiente hasta encontrarla y destruirla.

Dios nos estaba hablando que nos estaba guiando en la búsqueda de conocimiento del reino Satánico. Durante los tres años siguientes, el Señor trató con nosotros sobre esta materia de la Escritura más que con cualquier otra. Después de tres años de preparación, El empezó a enviar a nosotros muchas personas que fueron endemoniadas u oprimidas y necesitaron liberación. Dios nos había preparado y adiestrado. Entonces la manifestación de discernimiento de espíritus comenzó a operarse en nosotros.

DIVERSOS GENEROS DE LENGUAS.- Notará que la Escritura dice “diversos géneros de lenguas”. Hay diferentes clases de lenguas sobrenaturales que el Espíritu Santo da. Muchos han procurado negar que la lengua extraña que hablada por muchos que han sido llenados del Espíritu y a los cuales se les ha dado el don de lenguas en el mundo hoy, es de Dios, simplemente porque no es una lengua conocida. Citan el hecho de que los discípulos en el día de Pentecostés hablaron un idioma que fue oído por los que entendieron la lengua en la cual se expresaron. La Biblia enseña que el Espíritu a menudo capacitará sobrenaturalmente a alguien para hablar en un idioma conocido y que podrá ser comprendido por uno que conoce el idioma. La Biblia también enseña que hay una lengua extraña la cual cuando uno habla, nadie le entiende excepto Dios. “Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios” (1 Co. 14:2). El no habla a los hombres, habla a Dios. El hombre no debe de entenderle. Dios le comprende. Esta es la lengua extraña. La Biblia deja lugar para distintas clases de lenguas.

INTERPRETACION DE LENGUAS.- Este es el don sobrenatural de interpretación por el cual Dios le habilita a uno para interpretar lo que se habla sobrenaturalmente en la lengua extraña a los de la congregación. O el que habló en lenguas, o alguien en la congregación, puede recibir la interpretación.

Hay dos cosas que es necesario de acerca de esta manifestación. En primer lugar, nota que es una interpretación de lenguas y no una traducción. Muchos han querido criticar este don porque los que interpretan no usan igual cantidad de palabras como los que han hablado en la lengua extraña han utilizado. Si voy a traducir cuando Ud. habla en griego, entonces necesito una palabra en inglés para cada palabra en griego que Ud. ha hablado. Pero si simplemente voy a interpretar lo que Ud. habla en griego, Ud. puede pronunciar cien palabras y puedo dar el mensaje al pueblo por el cual estoy traduciendo en cincuenta palabras si así lo deseo, con tal que les explique el mensaje a ellos. Entonces he interpretado para Ud.

Ha oído los cuentos acerca de los que asistieron a cultos donde alguien hablaba en lenguas. Contaron las palabras en lenguas y las palabras de interpretación para luego decir que no fue de Dios, porque ambos no tuvieron la misma cantidad de palabras. Leo en mi Biblia que Daniel interpretó un mensaje que fue escrito en lengua extraña sobre una pared. El mensaje escrito tuvo cuatro palabras “mene, mene, tekel, uparsin”. Daniel lo interpretó con muchas palabras. El mensaje dijo, “Contó Dios tu reino, y la ha puesto fin. Pesado has sido en alabanza, y fuiste hallado falto. Tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas.” (Daniel 5:26-28).

Podemos compartir con Ud. la manera en que la interpretación viene. O durante el tiempo en el cual estoy hablando en lenguas o un poco después, el Espíritu pondrá en mi mente el mensaje que he hablado. Tal vez recibo toda la interpretación mientras en lenguas. A veces al rendirme al Espíritu y comenzar a hablar las pocas palabras de interpretación el resto del mensaje nace del Espíritu mientras hablo. Esto quiere decir que la interpretación y profecía son dadas por el Espíritu Santo.

Puede ser que hablo un mensaje en lenguas y/o durante el tiempo que estoy hablando o un corto tiempo después, el Espíritu derramará en la mente de otro miembro del Cuerpo el mensaje que he hablado. No es que entiende lo que hablo, el Espíritu le da la interpretación por plantarla en su mente.

Estas son las nueve manifestaciones del Espíritu. Esto nos lleva nuevamente al versículo 7, donde explicamos que Pablo llamó a estos, no dones, sino manifestaciones. Este es un término mucho mejor porque da un conocimiento más amplio. El vocablo “don” denota algo que Dios tiene para nosotros allá en el cielo. Pero una manifestación es una evidencia de algo que ya está en nosotros.

Este es el cuadro verdadero.- Son manifestaciones, o evidencias, saliendo de nosotros mediante el Espíritu Santo, quien ya está en nosotros. Él quiere manifestarse a sí mismo por medio de nosotros en una o en todas de estas nueve maneras distintas, conforme a nuestro grado de rendición a Él. Todo lo que tenemos que hacer es ceder al Espíritu dentro de nosotros.

No tenemos que rogar, orar ni suplicar a Dios para que nos de estos dones. Únicamente tenemos que rendirnos al Espíritu Santo día a día, entonces Él se manifestará por medio de nosotros en toda Su gloria.

Cuando recibí el Bautismo del Espíritu Santo, recibí todos los dones del Espíritu, porque están en El, y Él está en mí. No necesité rogar ni pedir, sino rendirme más y más a Él para que Él se manifestara a través de mí.

La palabra de sabiduría, palabra de ciencia, dones de sanidad, fe, milagros, profecía, discernimientos de espíritus, lenguas e interpretación son manifestaciones del Espíritu Santo. Amados, son más que esto, son Cristo ministrando a Su Cuerpo por medio de Su Cuerpo. Cuando Jesús de Nazaret anduvo en esta tierra hace más de 1.900 años, Cristo habitó en el cuerpo de Jesús de Nazaret. Cuando Sus seguidores necesitaron algo, vinieron a Cristo en el cuerpo de Jesús de Nazaret y lo recibieron. Cuando tuvieron necesidad de la sanidad, vinieron a Jesús de Nazaret y la recibieron. Cuando necesitaron consolación vinieron a Cristo en Jesús de Nazaret y la recibieron. Pero después del Calvario, aquel cuerpo de Jesús de Nazaret desapareció de la tierra.

Dios puso un nuevo cuerpo para que morara allí el Cristo. Ud. y yo somos ese Cuerpo. Todos los creyentes nacidos de nuevo son miembros de él. 1 Co. 12:27 dice: “Vosotros, pues, sois el Cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular”. Hoy, cuando Sus hijos tienen necesidad de algo, pueden venir a Cristo en el Cuerpo donde mora y recibirlo. Si necesitan la sanidad, pueden venir a Cristo en el miembro en el cual Él está sanando y recibirla, etc. Este es Cristo ministrando a Su Cuerpo por medio de Su Cuerpo.

Si tomara Ud. al cuerpo humano para luego, cortar una oreja y arrancar una pierna, contar un brazo, sacar un ojo, quitar la mitad de los dientes, entonces tendría un cuerpo enfermo y mutilado. Esto es lo que Satanás ha hecho al Cuerpo de Cristo. Mediante engaños él ha cortado el miembro que profetizaba y dijo que ya no existió. El cortó el miembro que tenía diversos géneros de lenguas e interpretación, y dijo que ya no existieron. Muchos entendieron que la profecía es prédica, y no recibieron la persona que no tuvo el don de profecía.

Por eso hoy vemos al Cuerpo de Cristo enfermo, sufriente, mutilado. Pero Dios está restaurando todos los miembros al Cuerpo de Cristo. Dios está restituyendo las manifestaciones del Espíritu. Hace unos años Dios me habló en una voz audible, diciendo. “El ministerio de Cristo a Su Cuerpo por medio de Su Cuerpo tiene que ser llevado a la perfección”. Mucho de lo que hemos visto hoy son falsas manifestaciones, Cristianos por demás celosos con fuego falso y fanaticismo.

Paso a paso Dios va a instruir a Su pueblo en las manifestaciones verdaderas del Espíritu y purgar toda la falsedad. Dios va a llevar las nueve manifestaciones del Espíritu a perfección en el Cuerpo de Cristo, con cada uno cumpliendo su propósito. Cuando hace esto, vamos a ver en el mundo al Cuerpo de Cristo glorificado.

Que Dios apresure aquel día. En el nombre de Jesús. AMEN.

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